viernes, 27 de junio de 2014

"Para eso estoy yo, nunca lo olvides".

¿Un fondo en blanco? ¿Melodía sin letra? ¿Hablar callando?

Resulta paradójico cómo nos pasamos la vida intentando llenarla. Intentando buscar sentido a un mundo que probablemente ni lo tenga. O sí. Quién sabe. Nunca lo sabremos. O bueno, quizá ...

Como cuando empiezas a escribir y no sabes por qué. Porque sí. Porque te apetece. Porque lo necesitas.
Como cuando empiezas a cantar bajo la ducha y tampoco sabes por qué. Porque estás triste. Porque estás contento. O simplemente porque no estás. Pero necesitas estar de alguna manera. 
Como cuando gritas con todas tus fuerzas pero nadie te oye. Y sin embargo cuando callas, todos parecen prestar atención. 
Como cuando te levantas y haces lo de siempre. ¿Por qué lo haces? No lo sabes. Hay algo que te empuja. 
Como cuando parpadeas, te rascas o bostezas. Lo necesitas, pero sigues sin saber por qué. Pero tampoco te lo preguntas, no prestas atención. No interesa.
Como cuando ríes, como cuando lloras. Te sale, no lo controlas. Dicen que a eso lo llaman sentimientos. Pero yo no lo sé. Creo que nunca lo he vivido. 

¿Quedarse en blanco? ¿Mirar a un punto fijo durante un rato?

Qué es lo que significa todo aquello. Qué es lo que hace que no pensemos, que no escuchemos, que callemos. A menudo aparecen estudios y más estudios intentando buscar respuestas. Pero muchas veces ellas no son las mismas para todos. Porque no todos somos iguales. Por suerte o por desgracia. 

¿El sentido? El sentido está en cada uno. No hay un sentido común. Para mi no. Hay un sentido propio. ¿La locura? Para mi no existe la locura. Porque lo que para mi puede ser locura, para otro es sabiduría, o viceversa. 
¿La felicidad? Otro término general al que todo el mundo cree que tiene alcance y que todos creen saber lo que es. Pero amigos, la felicidad tampoco es bien común. 
¿La tristeza? Retórica pura. Definición subjetiva y susceptible a diferentes situaciones y personas. 

Lo veo desde fuera y pienso, ¿pero qué es todo aquello? Lo observo e intento estudiarlo. Pero no, no llego. O no quiero llegar. Quizá eso es demasiado para mí. Veo que todo ello es difícil pero a la vez merece la pena. Pero, ¿asumir riesgos? ¿por qué? ¿para qué?…

Parece demasiado grande, o quizá yo piense que no llego. Pero ¿y si demasiado también es una percepción sólo humana, y lo que realmente sucede es que no existe? ¿O simplemente es que lo nuevo me aterra? 

¿Intentar? Para qué intentar… ¿Correr el riesgo? Para qué correr el riesgo… Y es entonces cuando recuerdo cómo alguien me explicó, que la vida es para vivirla, para correr riesgos, equivocarse o acertar, pero para ser valiente. 
Es entonces cuando recordé, que en la vida "1+1 nunca es igual a 2" y que tener miedo es lícito, pero permitirnos ser felices también lo es. 

Pero a la vez medité, ¿qué voy a entender yo, una hormiga diminuta, sobre lo que es la vida? Y ésta me contestó: "Para eso estoy yo, nunca lo olvides". 









lunes, 23 de junio de 2014

"Detrás de un tercero siempre viene un primero"

¿Cómo explicar situaciones que nos suceden que ni nosotros entendemos? ¿Cómo encontrar el equilibrio en nuestro interior cuando parece inalcanzable?
"Quizá no hay sentido en lo que escribo. Quizá quiera compartir lo que siento. Quizá sea porque escribir es un arte. Un arte en el que con una palabra puedes decir otras tantas. Quizá sea porque mis dedos hablan más que mis labios. ¿Inspirada? Quizá busque inspirar. Inspirar a otros. El movimiento es continuo y no cesa, hay mucho que decir y tan poco que callar", mis manos dicen lo que mi mente habla.
Una imagen de un mundo perfectamente ovalado existe en mundos paralelos a los que nosotros no pertenecemos. El dibujo de un círculo siempre tiene trazos diferentes vistos por otros ojos. Hasta el color más claro es incluso el más oscuro. Y es que el mundo tiene partes puntiagudas que se clavan cuando menos lo esperamos. Preguntas como ¿por qué a mi?, son frecuentes en nosotros mismos. Pero hay preguntas que no tienen respuesta. O tienen una que no es la que esperamos. 
¿Entender? Buscamos entender y comprender. ¿Respuestas? Buscamos respuestas y razones. Pero eso es en lo que nos equivocamos. Nos equivocamos en intentar encontrarlas en un preciso momento. El "ya" y el "ahora" son variables que tiene un precio casi inalcanzable para los compradores, nosotros. La instantaneidad es un regalo poco común al que todos buscamos acceso. Pero el instante, es un bien preciado pero a su vez poco útil. 
 En su lugar nos regalan el tiempo. El tiempo ingrediente imprescindible que creemos que entendemos pero en realidad no lo comprendemos. No lo apreciamos en su justa medida. Lo gratuito nunca es entendido como atractivo. Y es por eso por lo que lo despreciamos cuando creemos que lo adoramos. Y no nos damos cuenta. No nos damos cuenta de que es la clave que permite que la melodía tenga un tono rozando lo perfecto. 
Yo he aprendido a no buscar respuestas a preguntas que no la tienen. O quizá miento. Miento y mentimos. Porque muy en el fondo el ansia de encontrar esas respuestas nos carcome por dentro. Pero por otra parte, me doy cuenta que buscar no es el problema. El problema es enfocar. Enfocar es lo que nos dará las respuestas y nos hará entender de otra manera. 
El humano es un ser imperfectamente perfecto. Pero lo perfecto está en aquello que es imperfecto. Muchas veces es importante hacerse pequeño para volver a crecer.Y es que no comprendemos que también está permitido ser imperfecto. Porque detrás de un tercero viene un primero. Porque detrás de una casa vienen unos cimientos y detrás de una lágrima viene una sonrisa. Que de una gota se puede hacer un río, pero de un río puede nacer una gota. Porque detrás del éxito reside el sufrimiento. 
¿Hormigas? Seres diminutos. Molestos. Que nos pican. Que nos muerden. Que simplemente viven. Animales diminutos que pasan desapercibidos a nuestros ojos. Ellas entienden el mundo. Entienden que para no pasar frío en invierno hay que sacrificar el verano. Aprenden. Enfocan su vida en pequeñas cosas. Comprenden que para construir algo grande hay que empezar por algo pequeño. Aceptan que los resultados no vienen en cigüeñas a sus casas. Saben que son ellas quienes tienen que salir en su busca.