¿Un fondo en blanco? ¿Melodía sin letra? ¿Hablar callando?
Resulta paradójico cómo nos pasamos la vida intentando llenarla. Intentando buscar sentido a un mundo que probablemente ni lo tenga. O sí. Quién sabe. Nunca lo sabremos. O bueno, quizá ...
Como cuando empiezas a escribir y no sabes por qué. Porque sí. Porque te apetece. Porque lo necesitas.
Como cuando empiezas a cantar bajo la ducha y tampoco sabes por qué. Porque estás triste. Porque estás contento. O simplemente porque no estás. Pero necesitas estar de alguna manera.
Como cuando gritas con todas tus fuerzas pero nadie te oye. Y sin embargo cuando callas, todos parecen prestar atención.
Como cuando te levantas y haces lo de siempre. ¿Por qué lo haces? No lo sabes. Hay algo que te empuja.
Como cuando parpadeas, te rascas o bostezas. Lo necesitas, pero sigues sin saber por qué. Pero tampoco te lo preguntas, no prestas atención. No interesa.
Como cuando ríes, como cuando lloras. Te sale, no lo controlas. Dicen que a eso lo llaman sentimientos. Pero yo no lo sé. Creo que nunca lo he vivido.
¿Quedarse en blanco? ¿Mirar a un punto fijo durante un rato?
Qué es lo que significa todo aquello. Qué es lo que hace que no pensemos, que no escuchemos, que callemos. A menudo aparecen estudios y más estudios intentando buscar respuestas. Pero muchas veces ellas no son las mismas para todos. Porque no todos somos iguales. Por suerte o por desgracia.
¿El sentido? El sentido está en cada uno. No hay un sentido común. Para mi no. Hay un sentido propio. ¿La locura? Para mi no existe la locura. Porque lo que para mi puede ser locura, para otro es sabiduría, o viceversa.
¿La felicidad? Otro término general al que todo el mundo cree que tiene alcance y que todos creen saber lo que es. Pero amigos, la felicidad tampoco es bien común.
¿La tristeza? Retórica pura. Definición subjetiva y susceptible a diferentes situaciones y personas.
Lo veo desde fuera y pienso, ¿pero qué es todo aquello? Lo observo e intento estudiarlo. Pero no, no llego. O no quiero llegar. Quizá eso es demasiado para mí. Veo que todo ello es difícil pero a la vez merece la pena. Pero, ¿asumir riesgos? ¿por qué? ¿para qué?…
Parece demasiado grande, o quizá yo piense que no llego. Pero ¿y si demasiado también es una percepción sólo humana, y lo que realmente sucede es que no existe? ¿O simplemente es que lo nuevo me aterra?
¿Intentar? Para qué intentar… ¿Correr el riesgo? Para qué correr el riesgo… Y es entonces cuando recuerdo cómo alguien me explicó, que la vida es para vivirla, para correr riesgos, equivocarse o acertar, pero para ser valiente.
Es entonces cuando recordé, que en la vida "1+1 nunca es igual a 2" y que tener miedo es lícito, pero permitirnos ser felices también lo es.
Pero a la vez medité, ¿qué voy a entender yo, una hormiga diminuta, sobre lo que es la vida? Y ésta me contestó: "Para eso estoy yo, nunca lo olvides".
No hay comentarios:
Publicar un comentario